¿Cómo elegir los materiales para un invernadero (sunroom) de alta gama en Nueva Zelanda?

I. Materiales de la estructura: el pilar clave de la carga y la estética
La estructura es el “esqueleto” del invernadero y debe cumplir simultáneamente con estabilidad estructural, resistencia al viento y exigencias estéticas. En el mercado neozelandés de alta gama, los materiales principales se dividen en tres tipos, cada uno con escenarios de aplicación específicos.

Estructura de aleación de aluminio:
Es la opción más popular y mejor adaptada al clima de Nueva Zelanda. Los modelos de alta gama suelen utilizar aluminio aeronáutico 6063-T5, tratado mediante anodizado o recubrimiento en polvo, con una textura superficial refinada y colores personalizables como mate o satinado, compatibles con distintos estilos arquitectónicos. Sus ventajas incluyen alta resistencia a la corrosión, protección contra el envejecimiento por rayos UV y bajo mantenimiento. Además, ofrece la resistencia suficiente para soportar los fuertes vientos de la Isla Norte y la Isla Sur (especialmente en zonas costeras como Auckland y Wellington). Combinado con sistemas de rotura de puente térmico, bloquea eficazmente la transferencia de calor y frío, reduciendo el consumo energético. Se recomienda elegir perfiles con un espesor ≥ 2,0 mm y reforzar las uniones con herrajes de acero inoxidable para mejorar la estabilidad estructural. La estructura de aluminio es una muy buena elección, ya que solo con materiales metálicos de alta calidad se puede construir adecuadamente un verdadero invernadero.

Estructura de acero:
Es ideal para quienes buscan un estilo industrial minimalista o diseños de gran luz. Los invernaderos de alta gama suelen emplear acero Q355B, con doble protección anticorrosiva mediante galvanizado en caliente y recubrimiento de fluorocarbono, capaz de resistir la niebla salina del clima marítimo y evitar la oxidación a largo plazo. El acero ofrece una capacidad portante extremadamente alta, permitiendo diseños de gran luz sin columnas (de 5 a 8 metros), creando espacios abiertos y transparentes. Como desventajas, su peso propio es mayor y requiere una evaluación previa de la capacidad estructural del edificio; además, su aislamiento térmico es inferior, por lo que debe combinarse con materiales aislantes especiales y sistemas de rotura térmica para evitar “puentes térmicos” fríos o calientes en el interior.

Estructura de madera maciza:
Adecuada para viviendas de alta gama de estilo rural o campestre, destacando por su textura natural. Es imprescindible utilizar maderas duras tratadas en profundidad contra la corrosión, insectos y humedad, como el merbau o la teca, que tienen alta densidad, vetas atractivas y buena resistencia al clima húmedo de Nueva Zelanda. Las estructuras de madera maciza de alta gama suelen llevar un acabado con barniz transparente para conservar la textura natural y mejorar la resistencia a los rayos UV. Cabe señalar que requieren mantenimiento anual (repintado, encerado) y no son recomendables para zonas costeras con alta salinidad, para evitar envejecimiento y deformaciones aceleradas.

II. Materiales de vidrio: equilibrio entre seguridad, aislamiento y luminosidad
El vidrio representa más del 70 % de la superficie del invernadero y afecta directamente a la iluminación, el aislamiento térmico y acústico, así como a la seguridad. Debe seleccionarse priorizando vidrios de alto rendimiento acordes al clima neozelandés.

Vidrio de seguridad (configuración básica):
En invernaderos de alta gama está prohibido el uso de vidrio flotado común. Se deben utilizar vidrios templados o laminados. El vidrio templado, al romperse, se fragmenta en partículas romas que no causan cortes graves y tiene una resistencia al impacto de 3 a 5 veces superior a la del vidrio común, siendo adecuado para paredes laterales. El vidrio laminado (doble templado con lámina intermedia de PVB) mantiene los fragmentos adheridos incluso tras la rotura, evitando desprendimientos y ofreciendo mayor seguridad, ideal para cubiertas, ya que resiste impactos de granizo o ramas.

Vidrios funcionales de alta gama:
Considerando la intensa radiación UV y las variaciones térmicas de Nueva Zelanda, se recomienda vidrio laminado doble con cámara y recubrimiento Low-E. El Low-E refleja más del 80 % de los rayos infrarrojos y UV, bloqueando el calor en verano y reteniendo la temperatura interior en invierno. Combinado con una cámara de aire (mejor si se rellena con gas argón), su aislamiento térmico supera al del vidrio común en 4 a 6 veces, reduciendo notablemente el consumo de aire acondicionado y calefacción. Según las necesidades, también pueden elegirse vidrios esmerilados o con malla metálica para equilibrar privacidad y estética, ideales en zonas cercanas a vecinos o que requieran protección visual.

Adaptación a escenarios especiales:
En regiones nevadas de la Isla Sur, el vidrio de la cubierta debe ser laminado doble con cámara y mayor espesor (≥ 12 mm + 1,52 PVB + 12 mm) para aumentar la capacidad portante. En zonas costeras, se recomienda vidrio con tratamiento anticorrosión por niebla salina, mediante recubrimientos especiales que protejan los sellos perimetrales.

III. Materiales de cubierta: flexibilidad entre funcionalidad y estética
La cubierta debe equilibrar transmisión de luz, resistencia al viento y drenaje. En el mercado de alta gama predominan las cubiertas de vidrio, complementadas con materiales menos comunes como el policarbonato para necesidades específicas.

Cubierta de policarbonato:
Adecuada para quienes buscan durabilidad y buena relación calidad-precio dentro de un estándar alto. Los modelos de alta gama suelen usar placas de policarbonato tipo PC de doble pared con cámara, cuya resistencia al impacto es 200 veces superior a la del vidrio y con un peso de solo la mitad. Incorporan recubrimiento UV que bloquea eficazmente los rayos ultravioleta y ofrecen buen aislamiento térmico. Sin embargo, su transmitancia lumínica es ligeramente inferior (aprox. 85 %) y, con el tiempo, pueden amarillear. Se recomienda elegir placas PC importadas de alta gama (como Bayer o Covestro) para prolongar su vida útil.

 

IV. Materiales de sellado e impermeabilización: la clave para evitar filtraciones
El clima lluvioso y húmedo de Nueva Zelanda hace que el sellado y la impermeabilización determinen directamente la experiencia de uso. En configuraciones de alta gama, los detalles son fundamentales para evitar filtraciones futuras.

Selladores y juntas:
Deben seleccionarse productos de alta resistencia a la intemperie. Para los selladores, se recomienda silicona neutra para exteriores (como Dow Corning o Sika), resistente a los rayos UV, al envejecimiento y con excelente impermeabilidad, sin corroer aluminio ni vidrio. Las juntas deben ser de EPDM, con gran elasticidad y resistencia a temperaturas extremas (de −40 °C a 80 °C), sin agrietarse ni envejecer con el tiempo, bloqueando eficazmente la entrada de agua y aire frío. Debe evitarse el uso de juntas de goma comunes, ya que envejecen fácilmente y provocan filtraciones.

V. Materiales auxiliares: los detalles que reflejan el nivel premium
Aunque discretos, los materiales auxiliares influyen directamente en la comodidad y durabilidad del invernadero. En configuraciones de alta gama deben combinar rendimiento y estética.

Scroll to Top

Request A Quote

Any questions or customized project we will get back to you in a short.